La nave de producción de la empresa VEDAG de Bamberg sufrió recientemente las consecuencias de un incendio, en el que se generaron durante varias horas temperaturas de entre 1000 y 2000 grados Celsius.
En el interior de la nave también se encontraba un armario de seguridad tipo 90 de asecos. Dentro del armario se almacenaban unos 70 litros de disolventes inflamables. Tras los trabajos de extinción, el exterior del armario de seguridad presentaba un aspecto que reflejaba claramente las imponentes fuerzas que actuaron durante el incendio. Pero el punto decisivo fue que todos los recipientes almacenados en su interior, y por lo tanto también los productos peligrosos contenidos en los mismos, estaban intactos (véase imagen). El armario de seguridad soportó exactamente lo que prometía: el inmenso calor del incendio no penetró hasta los productos peligrosos almacenados en el armario de seguridad.
Afortunadamente, en el incendio no hubo que lamentar daños personales. Sin embargo, un almacenamiento incorrecto de sustancias peligrosas puede elevar enormemente el potencial de peligro y el daño puede ser mucho mayor.
Fotografía: Ronald Rinklef
